|
"Los cuatro
años es una edad que se caracteriza por la curiosidad
del niño: quiere averiguar todo y en todo momento "por
qué y cómo", y lo hace con el único fin de practicar su
lenguaje pues la respuesta poco le interesa, le encanta
la hora del cuento, le encanta que le repitan su cuento
favorito una y otra vez sin ningún cambio". Comenta a
SALUD.COM la psicopedagoga colombiana Angela María
Reyes.
Es importante que lo escuchen contar y relatar sus
pequeñas historias y vivencias pues ya tiene una viva
actividad mental. A esta edad debe ser ya un niño seguro
con gran confianza en sí mismo, debe jugar en grupo,
compartir y formar parte activa de los juegos. Ya debe
seguir instrucciones sabiendo perfectamente el sentido
de obediencia y ser capaz de practicarla, finalizando
sus cuatro años el niño disminuirá su agresividad.
Es la edad más linda y rica en el juego de la fantasía.
Cuenta historias con personajes imaginarios, ya tiene
amigos duraderos, sobresalen los juegos típicos de
salud: "doctor, enfermera, odontólogos"; es importante
aprovechar esta edad para hacer énfasis en la higiene y
el respeto a su cuerpo para crecer sanos y fuertes.
A través del juego satisfacen las necesidades de tocar,
mostrarse, ser vistos y verse a sí mismos.
Algunas actividades características
- Maneja sus manos con agilidad y coordinación
viso-manual.
- Ensarta, pica, arruga, rasga y pega.
- Construye torres demostrando conceptos de forma y
tamaño.
- Empieza a usar la tijera.
- Cose esterilla alternado arriba y abajo.
- Colorea una figura con límites.
- Sigue y une caminos de izquierda y derecha; arriba
y abajo.
- Modela con plastilina y hace figuras como huevos,
culebras, entre otras.
- Patea y lanza una pelota.
- Salta en dos pies y los alterna al subir
escaleras.
- Disfruta actividades como correr a distintas
velocidades.
- Puede columpiarse solo.
- El niño asimila actitudes, movimientos y ruidos,
diferentes texturas y otras características de
objetos, personas y animales que lo rodean.
En esta etapa de su desarrollo es muy
importante estar a su lado y formar parte de su mundo
sin esperar a que ellos sean grandes y formen parte del
nuestro, dándoles todo el cariño y apoyo,
proporcionándoles herramientas suficientes para que
vivan y aprendan de su propias experiencias, logrando
llegar a ser niños seguros e independientes.
|