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Desarrollo intelectual
A partir de los 6-7 años el niño entra en una etapa de consolidación y
organización de su inteligencia. Mientras que en la etapa anterior el niño
no tenía en cuenta ni era capaz de comprender las informaciones que
aparecían en su medio (se limitaba a considerar sólo las necesarias en ese
momento), en este periodo adquiere unas características que van a facilitar
su comprensión y adaptación al mismo.
El pensamiento de nuestro hijo comienza a ser un pensamiento lógico en el
que existe una mayor estabilidad y coherencia. Aunque entre los 5-6 años el
niño no necesita actuar físicamente, sino que puede actuar de forma
representativa, estas acciones son aisladas y dependientes de percepciones
subjetivas.
A partir de ahora, el niño será capaz de comprender que sus pensamientos y
acciones tienen varias direcciones. Por ejemplo, si tiene que realizar una
suma (por ejemplo 2+4) es capaz de plantearse, o al menos comprender si se
lo plantea un adulto, que estos elementos forman parte de un todo (6), por
lo que si restamos uno de ellos al total (bien 2, bien 4), obtendremos el
otro elemento que nos falta.
De forma simultánea, los niños comienzan a "descubrir" que los objetos se
pueden modificar parcialmente, en una de sus cualidades, pero comprenden la
conservación del mismo en relación a otros aspectos. Por ejemplo, en el
periodo anterior, los niños que veían dos bolas de plastilina iguales, al
aplastar una de ellas y preguntarles cuál tenía mas, atendiendo a la
cualidad de longitud, señalaban la más larga. En este periodo, los niños
intentan volver al punto inicial, bien intentando aplastar la otra bola de
plastilina para que queden iguales, bien volviendo a hacer la bola y
confirmando así que las dos bolas no han cambiado en relación a la cantidad.
Por otra parte, comienza a percibir relaciones de pertenencia o no
pertenencia de los objetos a determinadas categorías. Por ejemplo, podrá
determinar si un animal concreto pertenece al grupo de los vertebrados y,
además, es un mamífero. Al final de la etapa, pueden llegar a establecer
subgrupos dentro de categorías más generales, lo que le ayudará a organizar
los conocimientos que vaya aprendiendo.
Las comparaciones de elementos realizadas por los niños de la etapa de
Educación Primaria se basan en la cantidad real de los mismos, es decir, en
el concepto de número. Por ejemplo, si al niño se le ponen dos filas de
bolitas de igual cantidad y situadas de la misma forma, el niño dirá que en
las dos filas hay el mismo número de bolitas. Si espaciamos las bolitas de
la fila superior de forma que se haga una fila más larga, en esta etapa ya
comienzan a utilizar, como criterio de comparación, el número de bolitas y
no el espacio ocupado por las mismas como hacían en la etapa anterior.
Desarrollo del lenguaje
Durante esta etapa se produce un gran enriquecimiento en el uso del
lenguaje; lo utilizan de forma plenamente funcional, repercutiendo tanto en
su desarrollo social, intelectual y afectivo, y, comienzan a ampliar su
conocimiento de diferentes códigos de representación: lenguaje matemático,
lectura de símbolos, expresión corporal, etc.
Las relaciones sociales que los niños de esta etapa establecen, y su
desarrollo lingüístico hacen que cobre una gran importancia las
posibilidades comunicativas que el lenguaje ofrece, capacitándoles para el
diálogo.
Desarrollo psicomotor
A lo largo de esta etapa se consiguen grandes avances en el desarrollo
psicomotor de nuestros hijos. El niño llega a consolidar el desarrollo de la
psicomotricidad fina, lo que contribuye significativamente en el desempeño
de las tareas escolares.
Además, se encuentran en la última etapa de elaboración del esquema
corporal, consiguiendo ser conscientes de los diferentes componentes de su
cuerpo, así como el control de sus movimientos.
Desarrollo personal y social
Cuando el niño empieza la etapa de Educación Primaria su capacidad de
cooperación es muy limitada, sin embargo, poco a poco va siendo capaz de
captar el punto de vista de sus compañeros y sus intenciones.
En relación a las normas, en un primer momento, los niños las respetan
simplemente porque se las impone el adulto, no porque perciban su necesidad.
Progresivamente, las experiencias de cooperación y los juegos de reglas,
despertarán en nuestros hijos el sentido de justicia y lealtad. A lo largo
de la etapa irá valorando la importancia de las normas y el respeto mutuo,
imponiéndose aún mas el sentido de justicia.
Los niños que inician la etapa de Educación Primaria comienzan a jugar en
grupos de dos o tres niños con una finalidad muy concreta, tras la cual el
grupo se desvanece. Mas adelante, comienza a desarrollarse el sentido de
pertenencia al grupo, valorándose su cohesión. El interés por el grupo de
iguales y por las relaciones con los otros niños le irá "separando"
progresivamente del adulto y haciéndole cada vez más autónomo.
Generalmente, los niños de estas edades suelen jugar con niños de su mismo
sexo, produciéndose una separación intencional que desaparecerá en etapas
posteriores.
Los aspectos anteriores hacen que el niño de esta etapa comience a forjarse
un autoconcepto y valoración de sí mismo. Este aspecto es de vital
importancia si se busca un desarrollo adecuado de nuestro hijo tanto a nivel
escolar como personal. Un autoconcepto positivo conlleva connotaciones
afectivas respecto a un funcionamiento global que facilitará su educación.
Por tanto, dada la dependencia que nuestros hijos tienen de las opiniones
del adulto, el papel del mismo cobra un gran valor en relación a la
formación de su autoestima.
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