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Programas de
televisión, el Comité Español de Unicef, padres,
educadores, madres de familia y la Confederación
Nacional Católica de España demostraron que el castigo
no educa y sí puede traer algunas consecuencias. A ellos
se han unido Gran Bretaña, Argentina, Brasil, Colombia
entre otros. Se ha comprobado que el castigo severo
genera muchas veces más problemas, pues gritar y pegar
es prestarle a los niños toda clase de atención errónea
y si es la única atención que les prestamos
probablemente se porten mal con el solo objeto de buscar
que se les tome en cuenta.
A menudo el castigo simplemente reprime la mala
conducta, pero no acaba del todo con la conducta
indebida, en realidad los niños se vuelven ágiles, es
muy común que los padres incluso digan "que no te
encuentre haciendo eso o aquello", pero en el desarrollo
normal del niño lo importante no es que aprenda a
cumplir las reglas para evitar un castigo, lo ideal es
"seguir las reglas" porque son convenientes y buenas,
existen y se deben cumplir.
Pegar también es la primera experiencia de violencia que
tiene el niño, gritar, tirar cosas son formas violentas
de reaccionar las cuales el niño aprendio por imitación.
El observó a sus padres haciéndolo y no termina de
entender por qué él no puede hacerlo. Recuerde que usted
es un adulto y es el mejor ejemplo para su hijo.
La Psicóloga Sonia Mejía de Camargo, en su investigación
Pautas de crianza para el buen trato demuestra
que los castigos son una forma de maltrato, ya que los
adultos recurren a la agresión emocional y en ocasiones
a la fuerza física", las doctoras Consuelo Isaza y
Constanza de Isaza, en un estudio del maltrato infantil
encontraron que en 1981 en el Hospital de la
Misericordia en Colombia se registraron varios casos de
niños maltratados, intoxicados, sexualmente abusados y
con quemaduras; sobresaliendo el caso de un niño de tan
sólo dos meses con desprendimiento de retina producto de
haber sido zarandeado. Esto fue causado por el desespero
de sus padres, porque simplemente no dejaba de llorar.
Estos cuadros proponen que los padres eduquen y corrijan
a sus hijos pero nunca les peguen con rabia, pues serán
agresivos y pueden perder el control. Piense por qué
está enfadado realmente. ¿Es por lo que hizo su hijo?
Recuerde que ser padre no es una tarea facíl y se
necesita de mucha paciencia y en estos momentos críticos
es importante calmarse y pensar en cambiar la palmada
por otras formas de castigo; como dejar al niño solo en
un sitio seguro mientras se calma. No permitir por
ninguna razon la falta de respeto a los papás o a otro
adulto, lo ideal es tener normas claras y hacerlas
cumplir. Una forma de castigar es suspenderle lo que más
le gusta (televisión, juegos, visitas, un dulces, etc).
Está comprobado que si usted elogia las cosas correctas
que hacen los niños y les da un buen ejemplo
indicándoles normas claras y compartiendo su tiempo con
ellos, no recordándole constantemente el error que
cometió, no tendrá por qué pegarle ni maltratarlo.
Ideas para educar sin golpes
- Reflexione antes de pegar, no pegue con rabia.
- Mida los castigos.
- Una nalgada es muy distinto a la agresión de dejar
marcada la palmada.
- Decir NO fija límites y define principios.
- Un firme NO evita amenazas e ira.
Como padre debe decir NO cuando la
salud o la seguridad de su hijo están en riesgo, por
eso, cuando use la palabra que sea con convencimiento,
seguridad, firmeza y respeto.
Los niños están en proceso de controlar sus impulsos,
por eso es importante durante la pataleta sujetarlos
mientras son capaces de recuperar su autocontrol
hablándoles y dándoles razones pero nunca pegándoles,
pues al pegarle solo logrará detener la actividad y
cambiarla por otra de sorpresa, susto, llanto y
resentimiento, pero no conseguirá que entienda realmente
que ésa no es la forma adecuada de lograr algo.
Hay ocasiones en que el comportamiento del niño es tan
malo, negativo y agresivo que hace perder los estribos a
los padres impidiendo que encuentren de momento una
mejor mejor solución y por el cansancio y el desespero
terminan pegándole; pero en ese momento es importante
recordar que nunca se debe hacer con la intención de
agredir o hacer sentir dolor.
Cuando regañe o castigue a su hjo no olvide que la
sanción debe ser justa y de inmediato debe tener una
explicación, teniendo en cuenta que el castigo físico,
las palabras ofensivas dañan la auto estima del niño
enseñándolo a actuar con violencia y convirtiéndolo en
un niño triste, pues un niño educado con límites y
normas claras es un niño feliz.
"El niño para el pleno y armonioso desarrollo de su
personalidad necesita de amor, comprensión, amparo,
estar bajo la responsabilidad de sus padres, o en todo
caso, en un ambiente de afecto, seguridad moral y
material", dice el especialista Alvaro Villar Gaviria.
Un niño de cuatro años al que papá y mamá castigan
pegándole por cualquier motivo está aprendiendo que para
conseguir algo, para enseñar y para que educar ¡pega!,
por tanto, "yo le pego a mi mamá para que aprenda a no
pegarme".
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