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Esta es una
edad que se caracteriza por la actividad constante del
niño. Le gusta conocer, tocar y experimentar; su
capacidad intelectual está en pleno desarrollo y posee
una conciencia más clara de las personas que conforman
su mundo. El niño de tres años está muy pendiente de
todo lo que gira en su entorno, su propio mundo "yo".
Investiga y descubre su cuerpo, así como diferencias
físicas entre los sexos, y comienza a mostrar interés
por su propia anatomía.
Los doctores Javier de Alba y José Luis Varea, en su
libro Manual para padres eficaces, describen al niño de
tres años así: "La imaginación es desbordante y carece
de límites, por lo que confunden con frecuencia lo real
con lo imaginario y fruto de ello aparecen las mentiras
que en esta edad no pasan de ser exageraciones
inconsistentes".
Hay que aprovechar que los niños son como esponjas en
esta edad. Lo ideal es proporcionarles información
adicional sobre los temas o vivencias de su interés.
"Las primeras evidencias para saber que el desarrollo
mental es normal en un niño de tres años son las
manifestaciones motrices. Durante la primera infancia
hasta los tres años la inteligencia es la forma
inmediata de desarrollo motriz. Es así como la acción es
una forma de expresión del desarrollo integral del niño"
(en: La psicomotricidad, educación gestual de la Dra.
Dalila Molina de Costayat).
Un niño de tres años debe aprender a compartir, ser
tierno y caluroso, dejar de pensar sólo en sí mismo, sin
alterarse cuando se le pida un favor o se le niegue
alguna cosa, debe aprender a respetar el cansancio y el
sufrimiento, amar y respetar a sus padres, la meta
primordial del niño es participar y sentirse importante
para los demás.
Algunas actividades características de los tres años:
- Hace juegos en los que asume roles de la vida
familiar y de colegio.
- Juega con amigos pero no interactúa realmente.
- Le cuesta trabajo pero empieza a esperar su turno.
- Pinta palitos y bolas.
- Cruza el hemisferio, pinta en toda la hoja.
- Empieza a definir su lateralidad (zurdo o
diestro).
- Reconoce sus pertenencias y el lugar para cada
cosa.
- Comienza a hacer frases cortas utilizando verbos.
- Canta y repite la última palabra acompañándola con
aplausos.
- Controla esfínteres.
- Se pone y quita ropa.
- Comienza a compartir con agrado.
- Intercala pies al subir o trepar.
- Puede clasificar por tamaño y color.
- Hace rompecabezas de más de una pieza.
- Hace preguntas de su cuerpo y compara.
- Aparecen las mentiras.
- El niño debe haber adquirido un lenguaje expresivo
y comprensivo adecuado a su edad.
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