Agustinas Misioneras · c\ Puente Colgante, 75 · 47006 Valladolid · 983 234 705

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130 aniversario de la Fundación de la Congregación de Agustinas Misioneras


La Congregación de Agustinas Misioneras es

una rama de la Orden Agustiniana (O.S.A) que reconoce a San Agustín como Padre y Maestro y se acoge a su Regla y Espiritualidad. La espiritualidad de San Agustín constituye el primer factor del Carisma Congregacional, común a toda la familia agustiniana.

Fue fundada en Madrid, España, el día 6 de mayo de 1890, por un grupo de tres mujeres sencillas, Agustinas Terciarias del Beaterio de San Agustín de Barcelona: Madres Querubina Samarra, Mónica Mujal y Clara Cantó, quienes conjugaban la serenidad contemplativa con el servicio docente.

Remontándonos un poco más a los orígenes, en el año 1883, un grupo de Agustinas Terciarias del Beaterio de Barcelona, nos mostraron su audaz y voluntaria respuesta a una necesidad concreta de la Iglesia, asumiendo con ejemplar disponibilidad las misiones en el Archipiélago Filipino, para encargarse de la educación de las niñas huérfanas a causa de la peste del cólera.

Unos años después, en 1890, Querubina, Mónica y Clara, se equiparon de incondicional disponibilidad para fundar un noviciado en Madrid con la finalidad principal de formar religiosas para ser enviadas como misioneras a Filipinas y poder dar atención a las huérfanas. Es así como nace la Congregación de Agustinas Misioneras cuando dicha comunidad, que además de la formación atendía un orfanato de niñas en aquel mismo lugar, fue canónicamente constituida, el día 6 de mayo de 1890.

 

 

Oramos Juntos

Te bendecimos, Señor, Padre Santo, por Jesucristo, tu Hijo,
que en la unidad del Espíritu Santo, instituyó la Iglesia,
la colmó de bendiciones y la dotó de múltiples carismas.
En el seno de esta Iglesia y como expresión de su santidad
brotaron numerosas familias religiosas.
Te agradecemos que, entre estas familias religiosas,
se encuentre la nuestra de Agustinas Misioneras,
que impulsada por el Espíritu desea vivir
la vida consagrada agustiniana al servicio de la educación.
Te damos gracias, Señor, por nuestras hermanas,
Querubina, Mónica y Clara
que guiaron a la Congregación en el comienzo de su misión.
Te alabamos, Señor, porque desde sus comienzos has asistido
con tu gracia a esta familia que formamos,
y nos has protegido y alentado cada día de este caminar.
Te agradecemos la inmensa riqueza que este carisma
ha recibido al contacto con otras culturas, con otras gentes.
Somos afortunadas, y junto a cada una de las comunidades
educativas y en misión con las que compartimos la vida,
nos sentimos dichosas por los dones que nos has regalado, Señor,
y por todas las personas que hemos encontrado
y con quienes hemos vivido.
Confiamos en la protección de Nuestra Madre del Buen Consejo
y le pedimos que ella nos enseñe y ayude a vivir
el Proyecto que tú has pensado para nosotras
en este momento de la historia.
Amén



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